“La apuesta artística de este año”

¿Cuál es la apuesta artística del teatro para este año?

Uno de los proyectos importantes desarrollándose en este momento es la producción del premio anual Ovación, otorgado por la Fundación Poma a un proyecto teatral. El primer Ovación fue para La balada de Jimmy Rosa, una obra salvadoreña escrita por el dramaturgo Jorge Ávalos y dirigida por un joven director, César Pineda, que trata de problemas personales que sufren inmigrantes salvadoreños en los Estados Unidos.


Roberto Salomón: “¡En teatro hay tanto por hacer!”, entrevista al director del Teatro Poma por América Late, jueves 8 de octubre de 2009.

Mañana se estrena La balada de Jimmy Rosa


El teatro Luis Poma estrenará mañana una obra sobre amor, derechos y solidaridad humana.

Alfredo García

Alba Rosa es una inmigrante originaria de San Miguel radicada en Nueva York. En esa ciudad se convierte en víctima de explotación sexual y de un sistema judicial que la acusa de asesinar a su propio hijo.

A partir de esta situación salen a la luz una serie de acontecimientos en los cuales están involucrados políticos, fiscales, inmigrantes, policías y trabajadoras sociales.

Esta es la historia con la que el dramaturgo Jorge Ávalos recibió el premio Ovación 2009, entregado por la Fundación Poma, y cuya puesta en escena se estrenará mañana a las 8:00 de la noche en el Teatro Luis Poma, de San Salvador.

La obra, titulada "La balada de Jimmy Rosa", plantea temas como los derechos de los inmigrantes y el choque cultural entre una salvadoreña y un país que le muestra su lado menos amable.


García, Alfredo. “Mañana se estrena La balada de Jimmy Rosa”, elsalvador.com (El Diario de Hoy), miércoles 9 de septiembre de 2009.

Conozca la verdad sobre Jimmy Rosa


Teatro Poma presenta el proyecto ganador del Premio Ovación, la obra “La balada de Jimmy Rosa” de Jorge Ávalos. El estreno es este día.

Patricia Cruz

La idea de crear un drama policial es darle a la gente la posibilidad de adentrarse y asimilar temas que de otra manera serían muy difíciles, muy duros de presentar.”

Jorge Ávalos, periodista y dramaturgo escritor de la obra “La balada de Jimmy Rosa”


Un cuarto de interrogación. Una acusada de asesinato, la fiscal que intenta descubrir la verdad, un político que quiere encontrar un culpable y tres personajes más intentan encontrar la verdad sobre lo que le pasó a Jimmy Rosa.

La principal sospechosa es Alba Rosa o “Gypsy Rose”, una salvadoreña ilegal que terminó trabajando como prostituta en El Matadero, un club de mala muerte en Nueva York. Jimmy era su pequeño bebé que murió en condiciones extrañas.

Esta es la trama de la La balada de Jimmy Rosa, un drama policial escrito por Jorge Ávalos y que resultó ganadora del Premio Ovación otorgado por primera vez este año por la Fundación Poma y el Teatro Poma, en marzo pasado.

El elenco es joven y está integrado por Patricia Rodríguez, Karen Castillo, Alejandra Nolasco, Fernando Rodríguez, Alexander Córdova y Geovanny Alvarado.

“La idea de crear un drama policial es darle a la gente la posibilidad de adentrarse y asimilar temas que de otra manera serían muy difíciles, muy duros de presentar”, afirmó Ávalos. Detalló que el suspenso que se mantiene a lo largo de la obra, hora y media que dura, está salpicado con finos toques de humor.

El director del Teatro Poma, Roberto Salomón, aseguró la calidad de la obra, sobre todo por la actualidad de los temas que trata.


Cruz, Patricia. “Conozca la verdad sobre Jimmy Rosa”, La Prensa Gráfica, jueves 10 de septiembre de 2009. Fotografía de Milton García.

Un drama neoyorquino muy latino


La segunda temporada del Teatro Luis Poma presenta hasta este domingo 20 de septiembre la obra La balada de Jimmy Rosa. Es un drama del salvadoreño Jorge Ávalos dirigido por César Pineda.

Galería de fotografías de Mauro Arias en Grafos.


Arias, Mauro. "Un drama neoyorquino muy latino", El Faro, 18 de septiembre de 2009.

Una obra audaz: La balada de Jimmy Rosa


Elmer Menjívar


La letra de la balada

La balada de Jimmy Rosa, escrita por Jorge Ávalos y dirigida por César Pineda, es una pieza interesante en la escena nacional, cuyo texto incursiona con cierta audacia en un formato narrativo con el que la televisión nos ha familiarizado. Hablo de esa narrativa que vemos a diario en series que mezclan exitosamente varios géneros, poniendo y quitando a cada uno, en función de mantener el interés del público.

Ávalos, a mi juicio, sigue esta línea, y basa su texto en dos pilares genéricos que tienen su origen en la literatura, pero que se han consagrado ante el gran público en un medio más inmediato: el cine policiaco y el thriller, quitándole al primero el protagonismo policial y al segundo el terror. Conserva el planteamiento de la trama y los recursos literarios, los cuales adereza con el ingrediente más identitario, eso que yo me atrevo a llamar “suspenso forense”, que implica el manejo en el guión de una serie de tecnicismos judiciales y deducciones racionales que a posteriori explican el hecho principal, dando giros impactantes al desarrollo de la historia que mantienen involucrado al espectador. También hay componentes que casi nunca faltan frente al público salvadoreño: el humor (voluntario o involuntario), la caricatura idiosincrásica y el melodrama.

Lo que tenemos en el centro de esta historia es un crimen y una hipótesis (acusación), una amenaza, víctimas débiles, un enemigo poderoso, una heroína en desarrollo y unos entrañables coadyudantes que aportan la simpatía y la empatía. Todo descansa en la fortaleza de los representativos personajes femeninos. Vale decir que el contexto elegido por Ávalos para desarrollar la historia es una ciudad de Nueva York a la que tenemos solo acceso alegórico precisamente por las referencias del cine y la televisión, pero no por lo que se deja ver en el escenario.

El buen manejo de la dramaturgia hace posible que seamos testigos de una historia compleja con un solo decorado y resolviendo con efectivas alegorías y evocaciones los otros espacios narrativos. Otra característica a destacar es el desarrollo de la historia en tiempo real, es decir, los hechos llevan una sucesión lineal y se van resolviendo durante la hora con 20 minutos que dura la obra...

Aquí diré que los diálogos son en su mayoría muy buenos, ágiles, entretenidos o dramáticos, según la necesidad... Lo que merece mención es el procesamiento de la información de la que se vale el guión para ser veraz. Los tecnicismos judiciales y policiales se vuelcan efectivamente en el guión, y discurren sin estorbar en la fluidez y aportando lógica y claridad a los hechos que se van describiendo.


El montaje y el elenco

La puesta en escena, a cargo de César Pineda, ha logrado el cometido del espectáculo teatral: entretiene, involucra e impacta. Lo bueno es que lo hace con sencillez y franqueza, con escenografía realista y en un espacio escénico bien medido con tres planos dispuestos para totalizar el ambiente; apenas un par de efectos de iluminación han sido suficientes para resolver la dinámica emocional. El uso de la música incidental tiene un efecto ambiguo. Yo supondría que fue usado con serias intenciones dramáticas, sin embargo, causan risa porque se interpretan como una parodia de las telenovelas mexicanas de Televisa. El resultado, voluntario o no, es efectivo con el público, que siempre agradece un motivo para reír...

Pineda hace una literal interpretación del tiempo escénico que propone el texto, aunque puede suponerse que por ser el primer montaje de esta obra pueda haber una especie de coautoría entre escritor y director para esta puesta en escena. La acción fluye agradablemente y el silencio es bien administrado, el suspenso se consigue y aunque el desenlace no es tan sorpresivo, resulta entretenido el transcurso...

Ahora bien, la dirección de los actores es un aspecto que puede coronar la calidad de un montaje... Patricia Rodríguez, como la fiscal/defensora, carga con mucho del peso de la obra, tiene cualidades y presencia escénica... su voz... es agradable, potente y con buena dicción... Karen Castillo, como la víctima... cuenta con una muy buena presencia escénica, voz, buena dicción y una caracterización que le da fuerza a su personaje... esa humilde joven migueleña obligada a la prostitución en la gran ciudad de Nueva York, que además es una madre que ha perdido a su hijo y, por si fuera poco, enfrenta la acusación del homicidio del menor y la posibilidad de la pena de muerte.

Alejandra Nolasco ha demostrado su gran talento cuando tiene un personaje y un director que la hacen brillar. Alexander Córdova, como el fiscal general (o algo así), tiene un interpretación rígida y acartonada... Fernando Rodríguez como el joven e incauto policía, aspirante a héroe, aporta una actuación tan natural que parece que le será fácil crecer en las tablas si encuentra las posibilidades. Un caso similar es el de Giovanni Alvarado, que como pandillero salvadoreño, convicto y testigo, por unos minutos ofrece una actuación fresca y suficiente para lo que podemos exigir al personaje.

Estamos ante una propuesta teatral que concilia mucho del gusto de nuestro público, y no dudo que funcione en taquilla...


Menjívar, Elmer. Fragmentos de "Afines y desafines de una balada", El Faro, 18 de septiembre de 2009.